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19nov18


La Oficina de Asilo y Refugio, a punto cerrar por colapso absoluto


El servicio que ofrece la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) está moribundo desde hace tiempo, pero a partir del 9 de diciembre podría estar oficialmente muerto. La raíz del problema, según ha denunciado hace ya meses CCOO ante el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es que el próximo día 9 cesará en su puesto el 70% de los trabajadores.

Para hacerse una idea con datos: en 2014 hubo algo menos de 6.000 peticiones de asilo; en 2018, la previsión es alcanzar las 60.000, 10 veces más. Para atender todas estas solicitudes hay 128 trabajadores, pero a partir del 9 de diciembre serán sólo 34, porque 94 son interinos que dejarán su cargo.

¿Qué consecuencias hay ya en la OAR por esta situación? El informe entregado por el sindicato a Interior lo describe profusamente. Una de ellas es que muchas solicitudes no llegan ni a grabarse en el sistema, por lo que los refugiados oficialmente no existen. Hay un sistema de citas previas que tarda cuatro meses de media en dar la cita, cuando la mayoría son casos urgentes por problemas humanitarios, y desde hace un tiempo las citas han dejado de darse en previsión del colapso absoluto.

Muchas de las solicitudes ya grabadas pasan a una fase de instrucción que no puede realizarse, porque no hay personal para efectuar las entrevistas (que se están derivando a la Policía, aunque no es competencia suya) o los instructores no tienen manera de acceder a los expedientes porque en el archivo, donde se guardan todos los datos, no hay personal suficiente. Una gran parte de las peticiones se resuelven favorablemente por silencio administrativo, pero realmente no se sabe si la persona que ha conseguido tramitar su petición reúne los requisitos o no. Eso está siendo aprovechado por mafias para colar a gente de manera irregular como refugiados.

Además, la llamada Unidad de Dublín, que resuelve las devoluciones de inmigrantes que provienen de otros países de la UE, tampoco es capaz de analizar las peticiones de retorno que llegan de los demás estados, así que también son todos devueltos a España por silencio administrativo.

En los aeropuertos del Prat y Barajas, el personal que realiza las primeras entrevistas en la frontera no puede asumir las demandas, por lo que pasados unos días todos los peticionarios salen del aeropuerto sin que su solicitud haya sido atendida, con el consiguiente favor a las mafias que cuelan gente para trata de seres humanos entre el aluvión de refugiados. Como ejemplo, la operación policial de hace una semana contra una red que introdujo irregularmente a 1.200 palestinos a los que cobraba dinero y transportaba a Francia.

La caravana de Centroamérica

Las peticiones de asilo y refugio se han incrementado mucho por desastres humanitarios, como fue la guerra de Siria en su día, pero ahora con la caravana de centroamericanos que va hacia EEUU. No por ellos, que son los más pobres, sino por los otros muchos que podían pagarse un billete de avión y han venido a pedir asilo. Venezolanos, colombianos y hondureños han elegido España de manera masiva como refugio (por el idioma, principalmente) y huir de penurias económicas.

Otro aspecto al que se dedica la OAR podría provocar conflictos con otros países. En los campos de desplazados como los de Turquía, por ejemplo, hay un cupo de refugiados que se asigna a cada país para que valore su situación y si reúnen requisitos para obtener el asilo. Los interinos que cesarán en breve se dedican a entrevistar in situ a estas personas y valorar su situación, pero no podrán hacerlo más si no les renueva, con lo que España incumplirá compromisos internacionales.

Consecuencias humanitarias

Las consecuencias de la falta de personal son sobre todo humanitarias, como relata Fernando García, secretario general de CCOO en el Ministerio del Interior: «La política practicada por el Ejecutivo actual en materia de inmigración hasta ahora se ha centrado en el márketing de gestos. Sin embargo, con un gesto político esta situación podría arreglarse. En septiembre se aprobó la entrada de 231 funcionarios de carrera para la OAR, pero tardarán al menos año y medio en incorporarse. La gente no puede esperar tanto tiempo».

Por eso, desde el sindicato piden dos cosas: que el día 9 se prorrogue el contrato de los interinos (esto requeriría un decreto ley, pero Andalucía ha hecho algo similar recientemente) y que se cubra el resto de vacantes (hasta las 231 creadas), ya que su sueldo está presupuestado desde la creación de esas plazas. «Se trata de trabajadores muy especializados, si ellos no siguen la OAR está abocada a echar el cierre, aunque sea simbólicamente, porque no se podrá atender ninguna petición más de asilo. Este Gobierno ha puesto en marcha medidas a largo y medio plazo, pero ninguna a corto», concluye García.

[Fuente: Por Pablo Herraiz, El Mundo, Madrid, 19nov18]

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