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29jun18


Amigos mediáticos para despolitizar RTVE (claro, claro...)


La historia es de sobra conocida, pero no por su reiteración resulta menos indignante. Es la de un cambio de cromos en la Corte. Los tuyos por los míos. Los que sirvieron en tus filas por los que a mí me convienen. La política, utilizada como arma contra los enemigos y antidepresivo para los aliados. Que nadie de mi entorno pase hambre si yo estoy en el Gobierno. Resulta bochornoso lo que ha ocurrido en los últimos días con RTVE, un altavoz con mucha menos potencia que hace una década, pero al que ninguno de los grandes partidos está dispuesto a renunciar. Tampoco las empresas mediáticas, que han vuelto a demostrar una alarmante escasez de escrúpulos en sus maniobras para ganar influencia en la corporación.

En la España contemporánea, que no moderna, el clientelismo y el mamoneo son rasgos culturales, historia y, a la vez, vanguardias. Quienes más hablan de la necesidad de regenerar el sistema son los mismos que, cuando tienen ocasión, conquistan y secuestran las Instituciones donde no les corresponde estar. Son los causantes de una enfermedad degenerativa que los partidos tradicionales no quisieron frenar y que nuevas formaciones, como Podemos, han demostrado que tampoco detendrán. Mientras este mal se extiende, una buena parte de los periodistas del ecosistema patrio exageran o hacen la vista gorda en función de quién cometa la tropelía; y, si pueden, intentan pillar una poltrona. El caso de RTVE es paradigmático.

El PSOE y Podemos mantienen abierta una negociación desde hace unos días para situar a periodistas de su confianza en la cúpula de TVE. El Gobierno no quiso esperar a que se resolviera el concurso público que se va a celebrar para cambiar a sus consejeros porque iba a demorarse durante varios meses y le convenía tener el control de la televisión pública cuanto antes. Por eso, aprobó un Real Decreto, que apoyará Podemos.

El caso es que el texto normativo ha tenido el efecto de una droga amnésica en los dos partidos progresistas, dado que les ha hecho olvidar que hasta hace dos días defendían la “despolitización” de los telediarios, pero ahora buscan situar al frente a un amigo. O, al menos, a un amigo de sus amigos.

Los socialistas pensaron en Arsenio Escolar para hacerse cargo de la televisión después de recibir el rechazo de periodistas como José Miguel Contreras o Fran Llorente. Ojo, previamente, el PSOE y Podemos habían llegado a un acuerdo para que fuera la formación morada la que eligiera al candidato a presidente. El problema es que Podemos quería a Ana Pardo de Vera, directora de Público y persona de la máxima confianza de Jaume Roures, siempre ojo al parche.

La informadora fue asesora del Gobierno de Rodríguez Zapatero, pero mantiene diferencias con el jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, con quien tuvo sus más y sus menos cuando el asesor era consejero áulico de José Antonio Monago. Por eso, se acusa a Redondo de filtrar a El País el nombre de Arsenio Escolar para 'reventar' la candidatura de Pardo de Vera. Y por eso el jueves saltaron chispas entre los dos partidos progresistas, hasta el punto de que Podemos amenazó con desmarcarse del proceso de renovación de la cúpula de RTVE.

El asunto lo zanjó finalmente Sánchez, que dijo que la directora de Público no podía alcanzar la presiencia de RTVE porque, unas horas antes, había situado a su hermana de jefa de ADIF. Y, claro, podía parecer que la familia acaparaba demasiados cargos. Tiene bemoles la cosa.

Un candidato con perfil bajo

Como no se ponían de acuerdo, comenzaron a sopesar la idea de impulsar la candidatura de Andrés Gil, jefe de Política de eldiario.es y sobre cuya capacidad profesional no soy quién para dudar, pero quien no tiene experiencia en la gestión en televisión. Pertenece a un medio que, junto con el de Pardo de Vera (Público) y el que dirigía Arsenio Escolar hasta hace pocos meses (20 Minutos), han denunciado por activa y por pasiva la manipulación partidista de la televisión pública en su anterior etapa. Y con razón. Pero, llegado el momento, parece que sus responsables no han dudado en participar en el siniestro juego que han puesto en marcha PSOE y Podemos: el de “quítate tú para ponerme yo”.

Las opciones de Gil menguaron el viernes por la mañana ante la negativa del PNV a apoyar su candidatura y ante el cabreo monumental que se agarró Sánchez porque Iglesias filtrara en Espejo Público que este periodista era el elegido. El líder de la formación morada tiene el colmillo especialmente retorcido y decidió emplear la misma estrategia a la que el PSOE recurrió un día antes, cuando contó a El País que Arsenio Escolar iba a ser el próximo presidente de RTVE. No parece que la relación del Ejecutivo con sus socios vaya a ser fácil.

La portavoz del Consejo de Ministros, Isabel Celaá, después del lamentable espectáculo ofrecido por el PSOE y por Podemos durante casi dos días, decía este viernes en rueda de prensa que el proceso sigue abierto y que, pese a las rencillas entre los partidos, espera que el próximo lunes el Parlamento inicie la criba de candidatos. Mientras tanto, Rafael Hernando decía que ¡y una porra!, que el PP también va a presentar los suyos. Que faltaría más. Estos son los políticos que hoy llevan el timón de este país.

Algunos periodistas de Radiotelevisión Española han llamado la atención sobre un hecho: ¿por qué no se elige como presidente a alguien de entre los 6.300 trabajadores de la corporación, si la intención es que ejerza su puesto tan sólo durante unos meses, hasta que se resuelva el concurso público que se convocará para tal fin? La respuesta es sencilla: porque el Gobierno consideró que con esta tarea podría completar la enésima acción de 'marketing desde que llegó al Palacio de la Moncloa. Prefirió a alguien de fuera, con buena imagen entre el electorado progresista, que a un buen gestor de dentro de la casa. Que los hay.

Sánchez e Iglesias recurrieron a varios cabezas de cartel de la izquierda mediática para copar ese puesto. A la gauche divine del periodismo español, tan experta en criticar los desmanes de la derecha como en hacer justamente lo contrario cuando se trata de sí mismos. Su execrable actitud la resumió Juan Luis Cebrián en una frase cuando le preguntaron por los muchos millones que se metió en el bolsillo mientras su grupo despedía a decenas de trabajadores y solicitaba el auxilio de la banca acreedora: “yo soy yo y mis contradicciones”.

Sánchez ha patinado

El asunto de Radiotelevisión Española supone el primer gran patinazo del Ejecutivo de Sánchez. Primero, porque se ha promocionado como un presidente regenerador que llegó al poder ante el hartazgo de la mayoría de la ciudadana con la corrupción de los populares, pero, a la primera de cambio, ha querido aplicar el dedazo con alguien afín al partido. Y, segundo, porque se ha evidenciado que está excesivamente expuesto a los vaivenes de Podemos y de los partidos nacionalistas, que con el tema de la televisión pública han demostrado su disposición a desmarcarse del Ejecutivo y batallar para imponer sus deseos cuando consideren oportuno. Podemos no apoyó a Arsenio Escolar porque tenía a su candidata, la de Roures. ERC ha salido por la tangente porque Sánchez se ha negado a hablar con ellos de independencia y autodeterminación. Pedro, con estos bueyes tienes que arar.

Mientras los partidos alargan las negociaciones y dan una nueva lección de inoperancia y oportunismo, la televisión pública se encuentra en el peor momento de su historia después de unos años negros, caracterizados por las dificultades presupuestarias, la ausencia de voluntad del Ejecutivo de Mariano Rajoy para solucionar sus problemas estructurales y la lamentable labor de su último presidente, José Antonio Sánchez, un hombre de Génova durante cuya gestión recurrió a los Frade, Cerezo, Cárdenas y algún que otro comisario político de dudosa reputación. Un periodista cuyo nombre aparecía en los Papeles de Bárcenas y que no dudó en afirmar en sede parlamentaria que es votante del PP, mientras ejercía su labor al frente de la corporación. Un hombre imparcial, vaya. Humilde servidor de lo público.

Por todo esto, hoy son menos que nunca quienes confían y se creen a RTVE. La situación empeorará en el futuro si Sánchez y sus socios parlamentarios deciden mantenerla politizada y no renuncia a situar en sus altas esferas a sus amigotes. Y a los amigos de sus amigos. Algunos son vacas sagradas de la prensa, donde predican cada día transparencia y buen hacer. Así está el tema.

[Fuente: Por Rubén Arranz, Vozpópuli, Madrid, 29jun18]

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