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18sep12


Algunos dictámenes polémicos: Torturas y otras cuestiones


Muruetagoiena

El doctor de Oiartzun Esteban Muruetagoiena fue detenido en 1982. Pasó diez días incomunicado, salió destrozado y murió después. Bixente Ibarguren, detenido en el mismo operativo, recordaba que «yo llegué a Madrid con la cara reventada. Le dije al forense que me habían hostiado, pero puso que me había caído por la escalera». Tras la muerte de Muruetagoiena, el Gobierno Civil encargó la autopsia a un forense amigo llamado Faustino Alfageme. Según se supo luego, ni le seccionó el corazón para ver si efectivamente murió de infarto. Lo justificaba así: «Como cristiano que soy, lo más adecuado es no andar haciendo más cosas y que el corazón de este compañero [médico] suba cuanto antes al cielo».

Iantzi

En setiembre de 1993 fue detenida la vecina de Urnieta Gurutze Iantzi. Falleció horas después en el cuartel de la Guardia Civil de Tres Cantos. Antes avisó varias veces de que se sentía mal y tenía mucho dolor. La entonces forense de la Audiencia Nacional Leonor Ladrón de Guevara le diagnosticó un catarro y le recetó Mucorex, un mucolítico.

Lasa-Zabala

Un exmilitar que había revelado algunos datos del caso y era testigo protegido fue secuestrado, torturado y violado en 1996 como maniobra de amedrentamiento. Cuando fue analizado en la Audiencia Nacional presentaba 24 quemaduras (dijo que se las habían hecho con un cigarrillo), erosiones diversas, marcas de grilletes en las muñecas y un desgarro en el esfínter. Sin embargo, la forense dijo que todo ello también podrían haber sido autolesiones. Se trataba de nuevo de Ladrón de Guevara.

Romano

El rostro amoratado, hinchado y deformado de Unai Romano, joven de Gasteiz detenido en 2001, provocó un gran impacto. Romano detalló que habló varias veces con diversos forenses de la AN durante su cautiverio: la primera se declaró asustada, pero el último ni le hizo caso. Finalmente se emitieron varios informes oficiales que hablaban de una autolesión «fruto de un solo golpe». Por contra, el experto vasco Francisco Etxeberria emitió otro estudio que avalaba la tesis de que sufrió muchos golpes y repetidos, como narró Romano. El caso se archivó en los tribunales, dando valor solo a la tesis oficial. El joven denunciaba tras ello que «la forense vio cómo estaba e incluso pidió un coche urgente a la Guardia Civil para llevarme a un hospital, pero ahora ha mentido vilmente».

Portu-Sarasola

El forense oficial Carlos Resines (el mismo experto que defendió que Unai Romano se había autolesionado con una puerta) y el doctor Enrique Villanueva argumentaron que las lesiones de Igor Portu y Mattin Sarasola, detenidos en 2008, eran fruto de la detención. Esta tesis fue desmontada por otros forenses vascos que demostraron en el juicio que las marcas coincidían plenamente con su relato de torturas. En Donostia se condenó a varios guardias civiles, pero el Supremo español revocó la sentencia.

Querella

En 2008, familiares de nueve detenidos se querellaron contra el juez Baltasar Garzón, la forense Carmen Baena y los dos guardias civiles que coordinaron los arrestos, por no impedir torturas. Garzón había anunciado un protocolo que no se cumplió.

[Fuente: Por Ramón Sola, Gara, Donostia, 18sep12]

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