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01sep15


Juan Carlos I le gana de mano a Felipe VI y concede una exclusiva radiofónica a Carlos Herrera


Los huecos, es lo que tienen, cuando se ensanchan tienden a dejarse ocupar por otro. Llevábamos tres semanas estivales sin oir palabra de la desaparecida Familia Real cuando, de repente, al Rey Juan Carlos se le ha ocurrido abrir el curso radiofónico. Bueno, a quien se le ha ocurrido, sin duda, es a Carlos Herrera, que en su reestreno ha dado prueba de mando en plaza.

Al silente Palacio de la Zarzuela le habrá hecho poca gracia la exclusiva, justificada de puertas afuera como un puntual y mero gesto de amistad del ex monarca con el periodista. Y eso que Don Juan Carlos ha hecho gala de 'savoir faire' y apenas se ha permitido otra licencia que la de hablar en favor de su hijo -"El Rey ha sabido ganarse el respeto de la sociedad española", ha declarado sobre Felipe VI-. Pero es que la Casa, celosa de salvaguardar para la Corona una insistente asepsia funcionarial, es poco amiga de exclusivas. Y lo que es más importante, la nueva Casa del Rey sólo tiene ojos para el único que ostenta, además del título, la función soberana, esto es, para el joven monarca.

Sabido es, por más que se matice, que el Rey emérito apenas figura en la agenda oficial. La última vez que cubrió un acto fue en el mes de junio. Luego, en pleno agosto, lo vimos en barrera de la plaza de toros de San Sebastián, y antes, en julio, sentado junto a los presidentes del Gobierno de la democracia, en una mesa de Casa Lucio. Curiosamente, una noche en que Don Felipe, de viaje en México, aún no había vuelto a casa. De mesa en mesa, y sin más noticias que las de su despacho de lujo en el Palacio Real, en el que no deja de recibir a "amigos" pero en el que no ha entrado ni una sola cámara, Don Juan Carlos se ha construido un curioso perfil de gourmet y jubilado de oro.

Está claro que el 'equipo habitual' apenas cuenta con él. Y no es de extrañar, dado el poco apego que todavía le demuestran los españoles en las encuestas. A la espera de que la Historia le haga justicia, aún siguen más vivos en la memoria colectiva sus errores recientes que sus muy anteriores aciertos.

Las instituciones colaboran implícitamente en este 'cordón sanitario' que separa al joven Rey de los pasados vaivenes en la imagen de la Corona. Y tengo para mí que por eso la propia TVE quiso dejarlo estar cuando, este mismo verano, la productora francesa Cinetevé le ofreció en vano una entrevista exclusiva con Don Juan Carlos. Más allá de sus discrepancias de fondo con la sobrerrepresentación de políticos socialistas en la grabación, a la televisión pública no debió parecerle tiempo suficiente un año de la abdicación para volver a 'vender' a Don Juan Carlos en 'prime time'.

Sea como sea, la Corona es mucha institución, y la fugaz reaparición radiofónica del padre del Rey no pasará de anécdota. Mañana los Reyes Felipe y Letizia reanudan actividades con una serie de audiencias en el Palacio de La Zarzuela que se sucedrán a lo largo de tres días y que volverán a darles visibilidad tras sus muy opacas vacaciones. Pero lo que es más relevante, Felipe VI y la Reina sobrevolarán el otoño caliente en España con su estelar visita a Barack Obama en La Casa Blanca, primero, y a la Asamblea General de las Naciones Unidas a continuación, en las puertas mismas de las elecciones catalanas -fiel a la costumbre, el Rey pondrá distancia física e institucional en este periodo preelectoral-. En octubre, atenderá a la invitación de Martín Schulz y hablará previsiblemente también ante el Parlamento Europeo. Y entretanto se cultiva la dimensión internacional del nuevo monarca, la Casa aprobará unas nuevas normas de contratación ajustadas al reciente Real Decreto que, ya a finales de agosto, convirtió en ley la política de transparencia acuñada por Felipe VI nada más arrancar su reinado.

En medio de este apretado programa, tal vez lo que le falta a este Rey es la frescura para atender, como su padre, la llamada de algún otro mediático amigo. La frescura o, más bien, la libertad necesaria.

[Fuente: Por Carmen Remírez de Ganuza, El Mundo, Madrid, 01sep15]

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