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10jul16


Tarija y sus hidrocarburos


La historia petrolera del departamento se inicia en la década de 1920 con los campos de Bermejo y Sanandita, pequeños, pero de gran impacto nacional, ya que su petróleo financió en parte el ferrocarril Yacuiba - Santa Cruz, el camino Tarija - Padcaya, y la avenida Costanera de la ciudad de Tarija.

Entre 1970 y 1990 se descubren los campos de Caigua, La Vertiente, San Roque, y otros que han financiado en parte a Codetar, institución que ha concebido y ejecutado varios proyectos; algunos no funcionaron, otros sí, y su historia individual es otra historia. ¿Y la carretera pavimentada al Chaco, obra prioritaria desde la guerra con el Paraguay, concluida en 1935? Bien, gracias.

Luego están los descubrimientos gigantes de gas de San Alberto (1990), Sábalo y Margarita (2000), cuya explotación ha generado ingentes recursos para el Estado por su gran volumen de producción y la bonanza de los precios de exportación. Además, su distribución en el mercado interno ha mejorado la vida de la gente, abaratado el transporte y diversificado la matriz energética, con un combustible más limpio. Hoy en Bolivia es inimaginable el diario vivir sin el gas. Nótese sin embargo que el último descubrimiento de un nuevo campo en Tarija ocurrió hace 15 años.

La primera figura nos muestra la producción histórica de gas en MMmcd del periodo 2000 - 2015 inclusive. Arriba vemos la producción total de Bolivia y abajo la producción sumada de los campos tarijeños de San Alberto-Itaú, Sábalo, y Margarita-Huacaya. El extremo sur del primer campo se extiende a Macueta, Argentina, donde produce a la fecha 2.0 MMmcd; en el último, uno de sus reservorios se extiende al departamento de Chuquisaca.

La producción nacional se ha triplicado en los últimos 15 años, pero ya crece. Existe agotamiento de los campos viejos y la exploración no ha tenido éxitos importantes en los últimos años. Tarija aporta hoy a Bolivia 70% de la producción de gas natural e hidrocarburos líquidos; el 30% restante proviene de Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba. Sí, lector, entendió bien; siete de cada 10 dólares de la renta petrolera, que es la que ha generado la bonanza y el crecimiento de Bolivia en los últimos 10 años, han salido de Tarija.

La siguiente figura muestra la producción individual en MMmcd de los tres megacampos desde 1999 hasta hoy. Nótese que San Alberto-Itaú ha ingresado ya en la fase de declinación (su producción bajó 23% en 2015), y por supuesto lo mismo ocurrirá con Sábalo, y luego con Margarita, ya que el gas es un recurso finito. A mayor producción, más rápido su agotamiento.

La declinación de estos campos será mitigada a nivel nacional por la producción del Campo Incahuasi, descubierto en 2004, cuya planta de procesamiento, de una capacidad de 6,5 MMmcd, será puesta en marcha este año. Nótese que tomó 12 años poner a producir este campo, y que regalías e IDH no serán para Tarija. La exploración toma tiempo, la etapa de desarrollo también.

La demanda de gas boliviano en la región es ilimitada. La demanda interna crece anualmente 7%, así que necesitaremos dentro de 15 años 30 MMmcd. Argentina, con un contrato hasta 2026, está ávida de gas; Brasil quiere extender su contrato más allá del año 2019, así que necesitaríamos producir casi 90 MMmcd en 2030 para abastecer los tres mercados. No tenemos gas suficiente para satisfacer esa demanda, que suma 15 TCF, ya que nuestras reservas probadas no llegan hoy a 10 TCF.

¿Se puede dar un escenario peor? Sí, lamentablemente. Bolivia podría ser a mediano plazo importadora de gas si no tenemos pronto descubrimientos importantes. Recordemos que Argentina pasó en 10 años de ser exportador de gas a Chile, a ser importador y es nuestro segundo mercado. Imposible no es.

La última figura muestra la evolución de los precios de nuestro gas en los últimos 10 años en dólares por millón de unidades térmicas británicas (dólares/MMbtu).

Los precios de exportación a Brasil y Argentina se ajustan a base de una fórmula que tiene un precio inicial en el contrato de compra-venta, que se ajusta cada tres meses de acuerdo con los precios del fuel oil o el diésel, los que dependen a su vez, del precio internacional del petróleo crudo.

El precio del gas es aproximadamente una décima del precio por barril de crudo WTI. Si el petróleo está a 100 dólares/barril, cobraremos aproximadamente 10 dólares/MMbtu.

El precio promedio constante en el mercado interno es de 1,13 dólares/MMbtu. Como la participación del mercado interno es cada vez mayor, a menor precio del gas, menores serán regalías e IDH para departamentos y municipios.

¿Y cuál es el diagnóstico para nuestro departamento? Tarija, cuya economía depende fundamentalmente de las regalías y del IDH, recortado recientemente en un 12% sin mayores protestas, los ingresos futuros se verán disminuidos dramáticamente por varias razones que numeramos: 1) Caída del precio de exportación del gas a Brasil y Argentina a la mitad, aunque pueden subir en el futuro, dependiendo del precio internacional del crudo. 2) Declinación de la producción de los campos. San Alberto-Itaú ha declinado 23,5% en el último año, y el proceso es irreversible. Seguirá Sábalo, y por último Margarita. 3) Mayor demanda del mercado interno, cuyo precio es inferior al de exportación. Regalías e IDH disminuirán para todos a medida que se venda más gas internamente y menos en el exterior. 4) Menor producción de condensado como consecuencia natural del secamiento del gas húmedo. 5) Baja exploración en el departamento. Entre los años 2005 y 2011 no se ha perforado ningún pozo exploratorio en Tarija. Luego se perforaron Ibibobo x3 y Caigua x1001, con resultados marginales, y Timboy x2, seco. En todos estos años, la perforación se ha concentrado en los campos grandes para delinear los reservorios y acelerar su explotación.

Este diagnóstico es por supuesto debatible, y no faltarán quienes digan que no nos preocupemos, hablando de grandes proyectos exploratorios, con reservas "garantizadas", como si fuesen ya descubrimientos. No es así. ¿No ha habido en los últimos años la misma certeza para lngre, Sararenda, Timboy, Lliquimuni, todos ellos prospectos secos? Es improbable que exista otro periodo de riqueza en Bolivia de la magnitud reciente, pero el único modo de averiguarlo es explorando con métodos científicos modernos. Y dígame, compadre, con tanta riqueza y despilfarro en los últimos años, ¿no sabe cómo anda la carretera al Chaco? Bien nomás, gracias.

[Fuente: Por Carlos D'Arlach, Página Siete, La Paz, 10jul16]

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